sábado, 4 de febrero de 2012

Infantería Española por Comet


La fábrica amerciana Comet inicia su producción en 1959. Utiliza de base para sus figuras muchos modelos de la inglesa Britains, a los que modifica la suela, poniendo una más alargada y con forma peculiar que será carterística de la marca, y cambiando los brazos por unos que llevan el armamento modelado de una forma mucho más burda. Las figuras, a pesar de ello no carecen de encanto. Pintadas con colores brillantes tienen algo de naif. Comet fabrica varios juegos de tropas españolas, uno de ellos, esta Infantería española del periodo alfonsino en la que se ha tomado algunas licencias en la reproducción del uniforme como las polainas blancas o el pantalón sin la doble línea azul característica .La presentación se hace en cajas con siete soldados cada una. Las figuras son en 54 mm. y no está representado el oficial. La caja tiene la referencia S700

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Artillería Española a caballo por J.P. (Jouets de Paris)














Jouets de Paris es una fábrica de soldados de plomos francesa que sigue de cerca los modelos que había creado C.B.G. El periodo de producción es corto, algo más de una década entre 1902 y 1914 y la temática es fundamentalmente el ejército francés del momento. La ausencia de un catálogo impide conocer la amplitud de las series, pero en todo caso esta preciosa caja de la Artillería Española a caballo es excepcional. La caja de cartón duro es muy consistente, para poder albergar las figuras de plomo macizo. El juego consiste en un armón con su cañón tirado por tres pares de caballos y un retrotren de municiones tirado por una doble pareja de caballos. Cada tronco de caballos lleva un artillero conductor y dos más van sentados en cada uno de los armones. La excepcionalidad de esta caja es que las figuras nunca han sido jugadas y los carros y el cañón se encuentran todavía atados a los cartoncillos.
Sólo tres de los troncos de caballos fueron cortados por el antiguo poseedor, de lo contrario, todas las figuras jamás habrían salido de su caja original
Los artilleros visten un uniforme bastante ajustado a la realidad siguiendo la Ordenanza de 1908 e incluyendo la forrajera, algo común en los soldaditos de plomo fabricados en España, pero muy raro en los producidos en el resto del mundo. El con un único fallo es que el correaje del pecho está dispuesto de izquierda a derecha, siguiendo el modelo francés y no de derecha a izquierda como se usaba en España..
En dos fotos he comparado los modelos de tronco de tiro fabricados por C.B.G (de una Artillería Francesa a caballo) y J.P. Los enganches son de alambre fino en el primero y de fundición en el segundo, lo que motivan que éstos sean más gruesos y obliguen a que las piernas de los artilleros estén más abiertas, en una posición antinatural. Por otra parte, la unicón entre las bases de los caballos que forman el tronco es a través de un vástago, más grueso y en posición central en el caso de C.B.G. y más fino y en posición anterior en el de J.P.
Las orejas de los caballos son más grandes, triangulares y definidas que las de los de C.B.G., un rasgo que junto al color de las bases, pintadas de color beige rosado, son caracerística común a las figuras producidas por J.P.

 He visto otroas cajas producidas por J.P. de soldados españoles. Una es de un bibac, con tiendas de campaña y los soldados realizando tareas propias del lugar de acampada. La otra es una artillería d emontaña con cinco mulos copiados de los que fabricó C.B.G., con muy ligeras modificaciones, y pintados con colores diferentes. Los soldados a pie y a caballo llevan el correcto pantalón azul con el vivo encarnado, y todos ellos con la forrajera. Es presumible que fabricas de igual modo tropas de infantería en desfile, de las que, de momento, no he podido ver ningún ejermplo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Infantería Española por Heinrichsen (2)

En la larga vida de la empresa, C. Heinrichsen produjo diferentes cajas representando al ejército español del momento. Desde los primeros momentos de la fabricación, en torno a 1830, Heinrichsen presentaba sus productos en estas pequeñas y delicadas cajas ovales de madera que recibieron el nombre de "Cajas de Berchtesgaden" en cuya tapa aparecía pegada la etiqueta de la fábrica impresa en litografía con una precisa información. En la misma se detallaba el nombre del fabricante y la ciudad de la manufactura (Nuremberg), junto con la medalla de oro con la que en 1882 había sido galardonada la producción, medalla con el retrato de Luis II de Babiera. En el centro y escrito en alemán, francés e inglés, el contenido de la caja, Españoles disparando, y el número de piezas que contenía, 25. Los soldados están tal y como se indica disparando justo en el preciso momento en el que de la boca de los fusiles sale la voluta de fuego y humo. Llevan el uniforme de la Infantería del último tercio del siglo XIX en invierno, con capote y esclavina azul, pantalón rojo, polainas marrones y bota negra. En el grabado de la figura se puede apreciar la mochila y cartuchera, que van pintadas en sus respectivos colores y la bayoneta colgada al cinto. Se cubren con el ros de charol negro cuyas plumas se pintaron, indebidamente, del mismo color. Más curioso es la interpretación que se da al color de las banderas, algo que será corriente y característico de la producción alemana de soldados de plomo y estaño, en la que unas veces se representa a nuestra enseña con una doble franja vertical amarilla y roja, o como en el presente caso, dos estrechas líneas rojas sobre fondo amarillo. En otras ocasiones nuestra bandera se presenta con los colores y disposición adecuados. Un oficial con el sable desenvainado y un tambor presencian la escena tras las filas. A pesar de todo, estas figuras tienen gran encanto y por su tamaño, se podían coleccionar por cientos, amasando pequeños ejércitos.






sábado, 30 de enero de 2010

Infantería española por Heinrichsen (segunda mitad del siglo XIX)



En 1848 Ernst Heinrichsen fabricaba soldaditos de estaño en 30mm., un tamaño con el que alcanzaría prestigio y difusión y que pasaría a llamarse "tamaño Nuremberg". En su amplia producción estaban representados la práctica totalidad de los países con ejército tanto en posición de desfile como en combate, además de multitud de escenas de carácter civil. Heinrichsen produjo figuras del ejército español como la Infantería Española en combate de la foto, en la que aparece enfrentándose a un grupo de morosen semibulto fabricados por la casa alemana Allgeyer de Furth, representando uno de las escaramuzas que tuvieron lugar en el Norte de África en las que nuestro ejército se vió envuelto a partir de 1859. Pero mientras que los soldados españoles son soldados planos, los moros son figuras semiplanas, con los caballeros desmontables y una gran cantidad de detalles. Las capas, sables y lanzas se fundían por separado y luego se soldaban a la respectiva figura. Al margen de esta notable diferencia, el colorido y calidad de los esmaltes, así como la riqueza de detalles que se pintaban en cada figura, hacían de estos soldaditos un producto muy atractivo y de gran éxito comercial ,redondeado por su asequible precio y el tamaño que permitía amasar gran número de estos pequeños soldados sin ocupar demasiado espacio. Estos soldaditos planos fueron el objeto de juego y colección para niños y no tan niños, con los que durante años organizaron sus pequeñas batallas hasta que, a finales de la centuria, hicieron su aparición las figuras de bulto.

lunes, 11 de enero de 2010

Soldaditos de plomo. Infantería Española por Britains






Al gual que ocurrió años antes con la marca francesa de soldados de plomo CBG, Britains utilizó los conflictos bélicos en los que se veían inmersos países europeos como fuente de inspiración para sus creaciones. En 1898 la confrontación hispano-amerciana en la Guerra de Cuba sirvió al fabricante británico para la emisión de dos juegos de soldados representando a las tropas en conflicto. Así aparece por vez primera entre los sets de Britains la Infantería Española, con el número 92 del Catálogo, en una postura que poco tenía que ver con el combate. En efecto, la caja que lucía una bonita etiqueta tipográfica del estilo Art Deco que marcaba la época, contenía un oficial y siete infantes al paso, con el rifle sujeto en la mano y base oval. El cuello, los puños del uniforme y la tapa del cubrecabezas eran de color verde lima, lo que hacía sugerir que se representaba a un grupo de Cazadores de Infantería. En una versión más rara, los soldados llevaban el fusil al hombro. Los oficiales, siempre con la base oval y dependiendo de la época de fundición llevaban el brazo fijo pegado al cuerpo en las cajas más antiguas, o el brazo móvil con sable desenvainado en una versión posterior. Este atractivo grupo debió tener éxito comercial puesto que en 1924 Britians saca al mercado una nueva versión de la Infantería Española, esta vez con una figura creada al efecto y ya cubiertos con el típico ros español. La caja contenía ocho soldados, sin oficial. vestían el uniforme de gala con el pantalón largo y el cuello y plataneras del típico color rojo de la Infantería. La presentación se hizo en cajas con dos tipos de etiquetas. Una tipográfica, más sencilla, con el rótulo en español y otra diseñada por el prolífico dibujante Fred Wistock, que tantas otras etiquetas produjo para la firma inglesa. La primera versión de la Infantería Española en cualquiera de sus variantes, es hoy muy rara y buscada por los coleccionistas. La versión de 1924 que se fabricaría hasta los años cuarenta, sin ser especialmente abundante, es más corriente.












lunes, 7 de diciembre de 2009

Húsares de Pavía. Soldados de plomo. Britains Set 218, Caballería Española.







En las siguientes entradas trataré de tropas españolas fabricadas por manufactureros extranjeros. Comenzamos con esta preciosa caja de la Caballería Española que Britains fabricó entre 1924 y 1941. La caballería estaba representada por los Húsares de Pavía, oficial y cuatro soldados pero con un uniforme anacrónico, puesto que correponde al que se usaba en 1859, con los chakós rojos cubiertos de charol negro en la parte superior - que Britains erróneamente pintó de amarillo-, y una corta pluma también pintada de amarillo. Los húsares llevan la pelliza puesta y constituyen uno de los grupos más vistosos producidos por el fabricante inglés. Es el set 218 del Catálogo. Los húsares montan una versión modificada del caballo al paso diseñado originalmente para los Scots Greys en 1901. El corto período de tiempo que duró su producción los convierten en una pieza rara y muy buscada, sobre todo en su caja original. Había al menos dos colores diferentes de etiquetas: verde y crema pálido. Los colores de los húsares también variaban en función del año en que fueron fabricados y pintados. Én los más antiguos el color azul tendía a tonos pastel, mientras que en los posteriores, el color azul princesa era más intenso. Los húsares venían sujetos a un cartoncillo. En la versión más antigua el cartoncillo era de color amarillo y las figurasestaban sujetasccon el típico cordaje negro. En la versión a partir de 1932, se presentaban colocados sobre el cartoncillo troquelado al efecto, lo que permitía sacarlos y guardarlos con más facilidad

domingo, 19 de julio de 2009

Federico III. Georg Heyde, ca. 1900



La producción de soldados de plomo en Alemania fue una industria pujante desde el siglo XVIII, primero con los soldados de estaño, para posteriormente y un siglo más tarde comenzar con la producción de figuras en bulto. Un considerable número de fabricantes se dedicaron a esta manufactura. Entre ellos destaca George Heyde de Dresde, quien fabricará soldaditos desde 1872, unos de los de mejor calidad del mercado del momento. El tamaño de los mismos es variable, y aunque se centra fundamentalmente en los 48mm., produce desde los 35mm a las figura gigantes de 120mm. Entre sus series más celebradas se encuentran las figuras-retrato de la familia imperial, como es el caso de la figura que presentamos, Se trata del Emperador Federico III a caballo. El tamaño del conjunto mide 11,5 cm. de altura y su fabricación requeería un gran trabajo artesanal. La cabeza, cordones del uniforme, borlones de la faja, el espadín, la montura del caballo, las fundas para las pistolas y las riendas, se fundían por separado, para ser soldadas luego a la figura. El trabajo se terminaba con la aplicación cuidadosa de una excelente pintura semi mate que daba gran vistosidad y realismo al conjunto. El precio de estas figuras debía estar acorde con los medios y el tiempo empleados, lo que indiscutiblemente limitaría el acceso a las mismas, y más que un juguete, nos encontramos ya ante una pieza de coleccionista, claramente prceursora de las modernas minituras militares.